Internet ha dejado de ser un entorno tecnológico para convertirse en uno social, ha dejado de ser privado y selectivo y se está convirtiendo en un entorno público y globalizado, donde las personas intercambian ideas, construyen conocimientos o establecen relaciones a diferentes niveles. Surge así un nuevo lugar, el ciberespacio, con todas las consecuencias que a nivel social implica. La preocupación por el hombre y la tecnología data de la antigüedad; sin embargo, es desde la segunda mitad del siglo XX que comienza un estudio sistemático a partir de la cibernética, en la cual se piensan las interacciones hombre-máquina, y más adelante en la última década del siglo con la virtualidad se aborda el “ser-en-la-red” al considerarse un hecho la existencia en potencia de comunidades humanas en las redes de comunicación. Por tanto, en este escrito se pretende analizar, cómo en estas posturas teóricas se plantea la comprensión de las sociedades contemporáneas en red.
En primera medida, es necesario entender el lugar donde ocurre esta transformación en la interacción social, pues en términos de Serres “la vida no puede prescindir del lugar” (Serres, 1994), es así que se dificulta pensar en un desarrollo vital que no esté aferrado a una experiencia sensible que exprese un aquí y un ahora, por tal razón, se enuncia la necesidad del hombre por “ser-ahí” tener la posibilidad de mostrar su existencia en relación con un espacio y todo aquello que lo compone. Si tenemos en cuenta la etimología de la palabra ciberespacio, podemos decir que su “elemento compositivo prefijo, creado por acortamiento del adjetivo cibernético, forma parte de términos relacionados con el mundo de las computadoras u ordenadores y de la realidad virtual (RAE, 2005). Es entonces un “lugar” intangible que propicia internet, que puede ser contenido en una infraestructura electrónica, no obstante, lejos de poseer dimensiones materiales se encuentra cifrado en construcciones teóricas o abstractas, producto de las interacciones humanas que allí se tejen. Es decir, el ciberespacio sugiere una metáfora de enormes dimensiones, es un termino que “intenta representar lo irrepresentable, es una idea que reside como tal en nuestras mentes” (Sáez, 1997).
Este nuevo espacio permite el desarrollo de interacciones sociales que han generado diversas formas de “ser-en-la-red”, aquellos que por diversas razones se conectan y realizan actividades en forma permanente, han perfeccionado formas de comunicación e incluso lenguajes para su interacción. Se entiende entonces por interacción social en este contexto, el proceso en el cual se dan relaciones intersubjetivas, y se desarrolla en un “contexto” social que imprime su marca aportando un conjunto de códigos, de normas y de modales que vuelven posible la comunicación y aseguran su regulación (Marc & Picard, 1992). De esta manera, se ha propiciado a través de la tecnología el “conectarse, estar conectado” que connota la participación activa en la sociedad en red. Estar conectado representa estar en el mundo, formar parte del sistema, lo que permite a su vez ser creador de nuevas redes de interacción. “La conectividad es condición necesaria para la comunicación a través de la red” (Castaños, 2000) es así que las formas comunicativas están transformándose dentro de la red a través de la creación de las comunidades virtuales.
Es claro que la conectividad es una acción que solo puede darse en el ciberespacio, del cual Paul Barán en los años cincuenta es su pionero, al proponer una clasificación de redes de comunicación que fue el germen de lo que hoy conocemos como internet: la red distribuida, en la cual un mensaje viaja en pequeños paquetes de información, que puede soportar la falla en uno o varios de sus nodos y aún seguir funcionando (Piscitelli, 2005). De esta manera se estructura el ciberespacio, que empero, requiere tambien una lógica de acción humana que la sustente, y es precisamente por estos años que se desarrolla de forma independiente la cibernetica y la teoría general de sistemas.
El reto que propone la comunicación en redes distribuidas, significa un cambio tanto en las lógicas científicas como de acción en la ingeniería. En un mundo lineal fundado desde el pensamiento cartesiano, se hizo difícil comprender relaciones simultáneas y procesos de retroalimentación; durante mucho tiempo se forzaron relaciones hasta que el biólogo Ludwing von Bertalanffy presento la teoría general de sistemas (TGS), muy influida por el funcionamiento de los organismos vivos. De esta manera, se identifica el sistema como conjuntos de elementos que guardan estrechas relaciones entre sí, que mantienen al sistema directa o indirectamente unido de modo más o menos estable y cuyo comportamiento global persigue, normalmente, algún tipo de objetivo (Arnold & Osorio, 1998).
Este aporte teorico fue vital en la transformación del concepto de redes de
comunicación, que a la larga, constituye muchas de las dinámicas de acción en
las comunidades conectadas en red, influyendo a Norbert Wiener creador de la
cibernética moderna. Éste tuvo bajo su cargo la creación de mecanismos de
comunicación y control de maquinas de computo que soportaran operaciones
militares durante la segunda guerra mundial. Sin embargo, el propio Wiener
amplió dicho objetivo y lo extendió al entendimiento del funcionamiento de
sistemas humanos y sociales. Siendo su tesis fundamental:
La sociedad solo puede entenderse mediante el estudio de los mensajes y
las facilidades de comunicación de que ella dispone y, además, que, en el
futuro, desempeñaran un papel cada vez más preponderante los mensajes cursados
entre hombres y máquinas, entre máquinas y hombres y entre máquina y
máquina (Wiener, 1958).
Desde el punto de vista cibernético, podemos considerar que la sociedad es un sistema orgánico viviente basado en la comunicación y la información, que se generan según la funcionalidad del ambiente en cual se encuentre. No hay mensajes fuera de contexto, separados de una comunidad activa, es decir, de una sociedad. Todos los mensajes forman parte de la esta última y dejan de tener sentido cuando salen del contexto en que han sido generados. En definitiva, la mirada holística de la cibernética acerca de las comunicaciones es muy pertinente para el análisis de los fenómenos de interacción en las comunidades virtuales, que comprenden mayor complejidad que las comunicaciones presenciales.
La sociedad que se gesta en el ciberespacio no
sólo es un sistema abierto, sino que es muy difícil diferenciar su forma y sus
límites. El orden y el desorden se generan a través de la interacción y la
participación activa de los usuarios que son a la vez productores y
consumidores del propio sistema. No hay un centro y por consiguiente, el
sistema está constituido por redes de redes. De hecho, tal y como afirma Levy,
el espacio no es desorden sino expresión de la diversidad de lo humano (Levy, 1997). En cuanto a lo
virtual, no se opone a lo real sino a lo actual. A diferencia de lo posible de
lo ya constituido, lo virtual es una existencia problemática, un
acontecimiento, que reclama un proceso de resolución: la
actualización (Levy, 1999). Entonces lo virtual es algo real que muta en
sus características y dinámicas, presentando una realidad distinta a la actual,
pero igualmente existente. El
ciberespacio no genera una cultura de lo universal porque está en todas partes,
sino porque su forma o su idea implican el derecho de la sociedad a participar
de este nuevo espacio, que es la actualización en una entidad abstracta del
espacio de comunicación humana.
En conclusión, podemos decir que las nuevas formas de concebir a la sociedad en distintos enfoques ligados a la comprensión de los espacios virtuales y la tecnología están en buena parte influenciadas por una concepción biológica, en la cual las sociedades humanas se asemejan a organismos vivos. Estas concepciones dan origen a teorías como la cibernética y la virtualidad, que comprenden como aspecto esencial en tiempos de crisis de los meta-relatos, la comunicación, que constituye uno de los pocos ejes integradores de la sociedad en tiempos de la era de información.
Con el desarrollo de las redes de comunicación,
especialmente de Internet que crece día a día de forma exponencial, se dibuja
una sociedad desde una visión circular del mundo que se auto-enlaza y se
auto-reproduce. Es así que puede ser vista desde una dinámica circular, dado
que según los planteamientos de la cibernética, tiene un feedback o
proceso de retroalimentación (Wiener, 1958) que mantiene el
equilibrio de los elementos cuando estos se ven afectados por algún motivo.
Podemos interpretar este planteamiento como el funcionamiento mismo de la red a
nivel electrónico, sin embargo hay que recordar que estamos ante una concepción
sistémica de la sociedad que es importada de la ingeniería. No obstante la
virtualidad propuesta por Pierre Levy permite una compresión en términos
humanísticos éstas las características de la red y sus condicionamientos a la
sociedad, a partir del concepto de cibercultura. Por tal razón cobran
importancia enfoques como los vistos en el anteriormente, más que para generar
soluciones, para encontrar esquemas de análisis de dinámicas tan diversas y
complejas.
Referencias
Arnold, M., & Osorio, F. (1998). Introduccion a los
conceptos basicos de la teoria general de sistemas. Recuperado el 15
de noviembre de 2014, de Cinta de moebio. Revista de epistemologia de ciencias
sociales. p. 40-49:
http://revistaliteratura.uchile.cl/index.php/CDM/article/viewFile/26455/27748
Castaños, E. (2000). Norbert Wiener y el origen de la
cibernetica. Recuperado el 11 de noviembre de 2014, de Infoamerica.
revista iberoemericana de comunicación:
http://www.infoamerica.org/documentos_pdf/wiener2.pdf
Levy, P. (1997). Cibercultura. Barcelona: Anthropos.
Levy, P. (1999). ¿Qué es lo virtual? Barcelona: Paidós.
Marc, E., & Picard, D. (1992). La interacción social. Cultura, las
instituciones y comunicación. En V. Ramirez, La interaccion social
desde la cultura. Estudios sobre las Culturas Contemporaneas, vol. VIII, núm.
15, junio, 2002, pp. 162-165. (págs. 162-165). Mexico.
Piscitelli, A. (2005). Internet, la imprenta del siglo XXI. Barcelona:
Gedisa.
RAE. (2005). Diccionario prehispanico de dudas. Recuperado
el 15 de noviembre de 2014, de Real academia española:
http://lema.rae.es/dpd/srv/search?key=ciber-
Sáez, E. (1997). Accion Comunicativa en el ciberespacio: el
analisis de las paginas web personales. Recuperado el 16 de noviembre
de 2014, de Biblioteca On-line de Ciências da Comunicação - BOCC:
www.bocc.ubi.pt/pag/saez-soro-emilio-ciberespacio.pdf
Serres, M. (1994). Atlas. Madrid: Julliard.
Wiener, N. (1958). Cibernetica y sociedad. Buenos
Aires: Sudamericana.

